Adan y la Ley de Sacrificio




Luego de que Adán y Eva probaron el fruto prohibido y antes de ser expulsados del jardín, el Padre les enseño la ley del sacrificio. Se mataron animales para que Adán y Eva vistieran "tünicas de pieles" (Moisés 4:27) que les sirvieran de protección en nuestro mundo. Por lo tanto, Adán y Eva aprendieron que el derramamiento de la sangre de los animales era semejante a la sangre redentora de Cristo (Moisés 5:7). Así, las vestiduras que se le entregaron en el Edén servirían de recordatorio constante de que a través de la sangre redentora de Cristo, podrían estar protegidos de todos los efectos de un mundo pecador. A través de su sangre podrían obtener el perdón por sus pecados, nacer nuevamente y volver a la presencia divina. Un ángel del Señor les dijo a Adán y a Eva que invocarían el nombre de Cristo y que todo lo que hicieran sería hecho en su nombre (Moisés 5:8).
Entonces, como Dios los había vestido con ropas de piel, como signo de protección provista a ellos a través de Cristo, una protección contra los efectos de un mundo pecador, de modo que deberían vestirse en su nombre por fe, y en ese nombre deberían hacer todo lo que hicieron perteneciente a la salvación o a las cosas del Espíritu. Así, fueron asegurados de que vencerían.

Adan el Hombre
Larry E Dahl
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