¿Por qué no es conveniente unirse a sociedades secretas?



La Iglesia siempre opera a plena luz. No hay secreto en relación con su doctrina o su finalidad. Está abierto a todos los hombres que se ajusten a sus requerimientos. El acceso a los templos, donde las ordenanzas más sagradas se llevan a cabo, puede ser obtenido por todos los miembros de la Iglesia que viven una vida honorable la cual se espera de fieles Santos de los Últimos Días. Ninguna promesa se exige de cualquier miembro de la Iglesia, excepto el vivir tan cerca como pueda de las enseñanzas del Señor Jesucristo. Las actividades de la Iglesia, en todos los departamentos, son sagradas no secretas.

Este punto de vista hace que sea difícil para los Santos de los Últimos Días  mirar con buenos ojos las sociedades secretas que envuelven un  juramento. Las palabras del profeta José Smith son suficiente respuesta a esta pregunta: (Tenga en cuenta especialmente la última frase.)

Y además, quiero indicar  la impropiedad de seguir  organizaciones, bandas o sociedades, por pacto o juramentos, con sanciones o secretos, pero dejar que el tiempo pase de nuestra experiencia y sufrimientos por la maldad del doctor Avard  y dejar que nuestro pacto que sea el convenio eterno, como la contenida en las Sagradas Escrituras y las cosas que Dios ha revelado a nosotros. La amistad pura siempre se debilita en el mismo momento que se compromete a hacerla más fuerte por medio de juramentos con consecuencias  y el secreto. (Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 146)




Muchas organizaciones secretas podrán ser motivadas por altos ideales. Ninguno, sin embargo, puede 
trascender los ideales del evangelio de Jesucristo. Por lo tanto, desde un punto de vista de alentar a la gente a caminar rectamente parece innecesario. Además, es probable que se tome el tiempo que debe darse a las actividades de la Iglesia. Algunas veces causan la pérdida de interés en los derechos de la Iglesia, porque nadie puede servir a dos señores con el mismo interés.

Recordemos también que las organizaciones autorizadas de la Iglesia para fines sociales y fraterna aparejan nuestras organizaciones empresariales y profesionales y no sólo sirven a nuestras necesidades, pero consumirían todo el tiempo que podemos gastar en estos días de gran afluencia. Dividir la lealtad es siempre insuficiente y a menudo peligroso.

Evidencias y Reconciliaciones de John A.Widtsoe
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