lunes, 30 de agosto de 2010

Facsimile 2 Figura 2


El Profeta dice de esta figura que “posee también la llave de poder”.Los caracteres legibles de este sector, de arriba hacia abajo, a la izquierda de la imagen de Amón‐Ra, se traducen como: “El nombre de este poderoso dios”.

El nombre de este poderoso dios no está escrito. Se refiere a un nombre secreto. Al estar escrito este nombre, el dios estaría a merced de quien lo leyera o lo supiera, y algún brujo podría utilizarlo para algún hechizo. Como la mayoría de los dioses, este dios tenía muchos nombres, pero debía guardarse con el mayor celo su nombre secreto. Es conocida la leyenda en la que Isis busca conocer el nombre de Ra, y lo obtiene provocando una mordedura de serpiente a Ra y ella le ofrece el hechizo de alivio y sanación, pero requería el nombre secreto de Ra, quien se lo niega al principio pero termina entregándoselo (Papiro de Turín, Lámina CXXXII). De esta forma Isis logra ubicarse entre los dioses más poderos del panteón egipcio y deja de ser una poderosa hechicera. Entendiendo el enorme poder que otorgaba el conocimiento del nombre secreto, se
puede comprender el significado otorgado por José Smith al considerarlo que “posee la
llave de poder”.

LOS FACSÍMILES DEL LIBRO DE ABRAHAM FIGURA POR FIGURA  por Roberto Vinett

viernes, 27 de agosto de 2010

Facsimile 2 Figura 1



José Smith nos dio la siguiente interpretación de esta figura: “Kólob, que significa la primera creación,la más próxima a lo celestial, o sea, a la morada de Dios”. Ésta es la figura central del hipocéfalo, no es accidental que ocupe esta posición. La figura con dos cabezas y con cuernos y las rodillas levantadas se reconoce como el dios Khnum‐Ra, o la unión de estos dos dioses. Khnum es uno de los dioses egipcios de aspecto de carnero más importante del antiguo Egipto. Estaba en estrecha relación con el Nilo y con la creación de la vida y se vinculaba a la primera catarata, siendo creencia común que Khnum controlaba la inundación del Nilo desde las cavernas de aquélla región. Los antiguos egipcios lo imaginaban como un alfarero que había dado vida a todos los seres vivos en su torno (Teresa Soria Trastoy). Se le representaba con el cuerpo humano, pero con la cabeza de macho cabrío con los cuernos horizontales. Al estar estos dos dioses unidos se potencias con las características de cada uno, así “brilla sobre la tierra y es creador de todas las cosas” (Budge,The Gods, Vol VII, p. 45).

En su mano derecha posee los símbolos de vida, dominio y estabilidad (Michael D. Rhodes, Joseph Smith Hipocephalus, p.7). También hay dos serpientes a cada lado. Generalmente en los hipocéfalos se representa con cuatro cabezas y no con dos, pero la intencionalidad es la misma, cuando lleva las cuatro cabezas representa los atributos de Ra(sol o fuego), Shu (aire o luz), Geb (tierra) y Osiris (el más cercanos al agua y a la resurrección).

Sobre la cabeza de esta figura se encuentra, de arriba hacia abajo, tres líneas horizontales seguidas por una escuadra con una línea diagonal, las tres líneas son las forma hierática de nn, que en su transliteración sería Nun o Nu. Lo siguiente representa la mitad del cielo fluyendo agua, o desde las puertas del cielo fluye agua que da vida a la tierra. Es por esta asociación que Nu fue identificada con Pet (cielo) y con el océano y con el Nilo. Esto sugiere algunas tradiciones de que el Nilo trajo sus aguas desde una apertura en el cielo, ya que el cielo se consideraba como una bóveda que contenía un océano por el cual navegaba Ra cada día en su balsa. Y esto dio origen a la vida, ya que el Nilo era la fuente de vida primordial (Budge, Vol I, p. 283‐284). Por tanto, la figura 1 conlleva la idea de primera creación o creador, fuente de luz desde el centro del universo, como Kólob, acercándonos a la interpretación inspirada del profeta.


LOS FACSÍMILES DEL LIBRO DE ABRAHAM FIGURA POR FIGURA de Roberto Vinett

miércoles, 25 de agosto de 2010

Jersón(יָרַשׁוֹן)



Alma 27: 22
Y sucedió que vino la voz del pueblo diciendo: He aquí, cederemos la tierra de Jersón, que se halla al este junto al mar, y colinda con la tierra de Abundancia, y queda al sur de la tierra de Abundancia; y esta tierra de Jersón es la que daremos a nuestros hermanos por herencia.

Alma 27:24
Y he aquí, haremos esto por nuestros hermanos, para que hereden la tierra de Jersón; y los protegeremos de sus enemigos con nuestros ejércitos, con la condición de que nos den una parte de sus bienes para ayudarnos, a fin de sostener nuestros ejércitos.

Alma 27:26
Y sucedió que causó un gozo inmenso entre ellos. Y descendieron a la tierra de Jersón, y tomaron posesión de esa tierra; y los nefitas los llamaron el pueblo de Ammón; por tanto, se distinguieron por ese nombre de allí en adelante.

Alma 35:14
Y Alma, Ammón y sus hermanos, y también los dos hijos de Alma, regresaron a la tierra de Zarahemla, después de haber sido instrumentos en las manos de Dios para llevar a muchos  de los zoramitas al arrepentimiento; y cuantos se arrepintieron fueron expulsados de su tierra; pero tienen tierras para su herencia en la tierra de Jersón, y han tomado las armas para defenderse a sí mismos, y a sus esposas, sus hijos y sus tierras.


La raíz hebrea yrsh (יָרַשׁ) significa, entre otras cosas, heredar, la herencia , tomar posesión de. Esto es muy interesante dado que el Libro de Mormón denomina específicamente a Jersón como una herencia para los del pueblo de Ammón.

Publicado Originalmente por Pedro Olavarria en http://mormoncodex.blogspot.com.

domingo, 22 de agosto de 2010

Las Mujeres y el Sacerdocio



Si las mujeres no pueden poseer el sacerdocio, ¿cómo pueden tener autoridad para trabajar en sus llamamientos en la Iglesia? ¿Pueden tomar autoridad por parte del sacerdocio? Por ejemplo, ¿Con qué autoridad las obreras del templo efectuar las ordenanzas?

Las palabras sacerdocio y autoridad , aunque a menudo se usan indistintamente, no siempre son sinónimos. Uno puede poseer el sacerdocio y no tener autoridad para hacer cosas particulares, por el otro lado, uno puede tener la autoridad para hacer las cosas particulares y no poseen el sacerdocio. Por ejemplo, para presidir en uno de los programas auxiliares de la Iglesia, una persona debe ser llamada propiamente, recibir el voto de sostenimiento de aquellos sobre los que él o ella preside, y ser apartada por la misma autoridad por la cual él o ella son llamados.

De este modo las mujeres se les da la autoridad para presidir sobre las organizaciones auxiliares. Ahora, cabe preguntarse, si su vocación es ser un auxiliar para el sacerdocio,  cualquier persona que posee el sacerdocio tienen la autoridad para dirigir sus esfuerzos? La respuesta por supuesto es no. La casa del Señor es una casa de orden, y dicha autoridad no reside en el propio sacerdocio. La autoridad para presidir y dirigir recae en las llaves del sacerdocio, que corresponden en exclusiva a quienes están en posición de la presidencia de sacerdocio.

Una de las primeras revelaciones que siguió a la organización de la Iglesia afirma que las mujeres correctamente se podría llamar "para exponer las escrituras, y de exhortar a la iglesia", bajo la dirección del Espíritu (D & C 25:7). En el templo, las mujeres también llevan a cabo ciertas ordenanzas para otras mujeres. Las que lo hagan se les ha dado la autoridad necesaria, que es conferido por la imposición de manos, por aquellos que tienen las claves para dirigir esta tarea.

Answers: Straightforward Answers to Tough Gospel Questions by Joseph Fielding McConkie

sábado, 21 de agosto de 2010

Somos Templos


Somos templos, y cuanto más aprendemos sobre el templo, más aprendemos sobre nosotros mismos y de Dios. D. y C. 93:35 dice: "Los elementos son el tabernáculo de Dios, sí, el hombre es el tabernáculo de Dios, incluso los templos. "1 Corintios 6:19 dice," tu cuerpo es el templo del Santo Espíritu que está en ti ". "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá, porque el templo de Dios es santo, el cual  sois vosotros "(1 Corintios 3:16-7). "¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. "(2 Corintios 6:16).

Ninguna cosa impura debe entrar en el templo. Del mismo modo, mantenemos la Palabra de Sabiduría, y ver y escuchar a las cosas sanas.

La curación vendrá de las aguas del templo ( Ezequiel 47:1-9, Zacarías 14:8). Del mismo modo, las cosas que proceden de nosotros deben ser puras.

El templo es un lugar de revelación. Del mismo modo, nos esforzamos por ser dignos de la revelación personal.

No hablamos sobre las cosas del templo, fuera del templo. Del mismo modo, mantenemos los misterios,la carne del Evangelio, dentro de nosotros mismos.

El Señor promete a visitar el templo. Del mismo modo, al que es digno se les promete el Segundo Consolador.

El entrar en el templo puede ser un simbolismo de ver en nuestras propias almas. ¿Cuál es la creación mas grande o el templo más importante: un edificio de concreto o  un alma humana? El alma humana, por supuesto. Así que deberíamos mirar al edificio de concreto en vez de examinar el alma creada por Dios?


One Eternal Round  by Eric L. Chun

martes, 17 de agosto de 2010

Como recibir Revelacion Personal



¿Le gustaría una fórmula que le diga cómo obtener revelación personal? Puede ser escrito en muchas maneras. Mi fórmula es simplemente esto:

1. Busca en las Escrituras.

2. Guarda los mandamientos.

3. Pregunte con fe.

"Cualquier persona que haga esto tendrá su corazón tan a tono con el Infinito que penetrara en  su ser la apacible voz , las realidades eternas de la religión. Y a medida que progresa y avanza y se acerca a Dios, habrá un día en que verán visiones, y el por último veran el rostro de Dios "

(Bruce R.McConkie, How to Get Personal Revelation, Brigham Young University Speeches of the Year [Provo, 11 Oct. 1966], p. 8).

La Lengua de ángeles

Élder Jeffrey R. Holland
Del Quórum de los Doce Apóstoles


Nuestras palabras, así como nuestras acciones, deben estar llenas de fe y esperanza y caridad.

El profeta José Smith profundizó nuestro entendimiento del poder de las palabras cuando enseñó: “Todo ser actúa por medio de palabras… cuando obra mediante la fe. Dios dijo: ‘Sea la luz; y fue la luz’. Josué habló, y las grandes luces que Dios había creado se detuvieron. Elías dio una orden, y los cielos permanecieron quietos por el espacio de tres años y seis meses, de modo que no llovió… Todo eso se hizo por medio de la fe… Por tanto, la fe actúa mediante las palabras; y con [las palabras] se han llevado a cabo y se llevarán a cabo sus obras más poderosas”1. Como todos los dones “que [vienen] de arriba”, las palabras son “[sagradas], y [deben] expresarse con cuidado y por constreñimiento del Espíritu”2.

A causa de esta comprensión del poder y de la santidad de las palabras deseo hacer una advertencia, si fuese necesaria, en cuanto a la forma en que nos hablamos los unos a los otros y la forma en que nos expresamos sobre nosotros mismos.

Una línea de los textos apócrifos expresa la gravedad de ese asunto mejor que yo; dice así: “Las heridas causadas por azotes quedan en la piel; las heridas causadas por la lengua rompen los huesos”3. Con esa desagradable imagen en la mente, me impresionó en forma particular leer en el libro de Santiago que había una manera mediante la que podía ser “varón perfecto”.

Santiago dijo: “Porque todos ofendemos muchas veces. [Pero] si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”.

Siguiendo con la imagen del freno, escribe: “He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

“Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón…”

Entonces Santiago señala: “…la lengua es [también] un miembro pequeño… [Pero] he aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

“…la lengua es un fuego… entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo… y… es inflamada por el infierno.

“Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar… ha sido domada por la naturaleza humana;

“pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

“Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así”4.

Y bien, ¡ésas son palabras sumamente francas! Obviamente, Santiago no quiere decir que nuestras lenguas sean siempre inicuas, ni que todo lo que digamos esté “[lleno] de veneno mortal”, pero claramente quiere decir que por lo menos algunas de las cosas que decimos pueden ser destructivas, e incluso venenosas, ¡y ésa es una acusación escalofriante para un Santo de los Últimos Días! La voz que expresa un testimonio sincero, que pronuncia fervientes oraciones y que canta los himnos de Sión, puede ser la misma voz que vitupera y critica, que avergüenza y denigra, que ocasiona dolor y destruye el espíritu de uno mismo y con ello, el de los demás. “De una misma boca proceden bendición y maldición”, se lamenta Santiago; “Hermanos [y hermanas] míos”, dice, “esto no debe ser así”.

¿Es esto algo en lo que todos podríamos mejorar aunque sea un poco? ¿Es éste un aspecto en el que todos podríamos esforzarnos por asemejarnos más a un varón o una mujer “perfectos”?

Esposos, a ustedes se les ha confiado el don más sagrado que Dios pudiera darles: una esposa, una hija de Dios, la madre de sus hijos, que se ha entregado voluntariamente a ustedes por amor y como alegre compañía. Piensen en las cosas amables que dijeron al cortejarla; piensen en las bendiciones que han dado al colocar tiernamente las manos sobre la cabeza de ella, piensen en ustedes mismos y en ella como el dios y la diosa que inherentemente son, y después mediten en otros momentos caracterizados por palabras frías, mordaces y desenfrenadas. Considerando el daño que se puede causar con nuestra lengua, con razón el Salvador dijo: “No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”5. El marido que nunca soñaría en golpear a su esposa físicamente, puede quebrarle con la brutalidad de palabras desconsideradas o crueles, no los huesos, pero ciertamente el corazón y el espíritu. En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se condena el maltrato físico de manera uniforme e inequívoca. Si es posible condenar más que eso, nos oponemos de manera aún más enérgica contra todas las formas de abuso sexual. Hoy hablo contra el abuso verbal y emocional de cualquier persona hacia otra, pero en especial, el de los esposos hacia las esposas. Hermanos, esto no debe ser así.

En ese mismo espíritu nos dirigimos también a las hermanas, ya que el pecado del abuso verbal no conoce las barreras del género. Esposas, ¿han considerado la lengua desenfrenada de sus bocas, o el poder que sus palabras tienen para bien o para mal? ¿Cómo es posible que una voz tan hermosa, que por naturaleza divina es tan angelical, tan cerca del velo, tan instintivamente tierna e inherentemente amable, pueda de pronto volverse tan estridente, tan cortante, tan agria y agresiva? Las palabras de la mujer pueden ser más punzantes que cualquier puñal que se haya creado, y pueden ocasionar que las personas a las que ustedes aman se retraigan tras una barrera más distante de lo que se imaginaron al empezar la conversación. Hermanas, en el espléndido espíritu que poseen no hay lugar para expresiones mordaces o ásperas de ninguna clase, ni siquiera los chismes, las murmuraciones o los comentarios venenosos. Que nunca se diga de nuestro hogar, de nuestro barrio o de nuestro vecindario que “la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad… [que quema] entre nuestros miembros”.

Quisiera aplicar ese consejo a toda la familia. Debemos tener sumo cuidado al hablarle a un niño; lo que digamos o no digamos, el modo y el momento en el que lo digamos, es de suma importancia en cómo afectará el concepto que un niño se forme de sí mismo; pero es aún más importante al moldear la fe que ese niño tenga en nosotros, así como su fe en Dios. Siempre sean constructivos en los comentarios que les hagan a los niños; nunca les digan, ni siquiera como broma, que son gordos, tontos, perezosos o pocos atractivos. Ustedes nunca lo harían con el intento de causarles daño, pero ellos lo recordarán y tal vez luchen por años para tratar de olvidar y de perdonar. Traten de no comparar a los niños, aunque piensen que tienen habilidad para hacerlo. Tal vez digan de la manera más positiva que “Susana es bonita y Sandra es muy inteligente”, pero todo lo que Susana recordará es que ella no es inteligente; y Sandra, que ella no es bonita. Elogien a cada hijo individualmente por lo que es, y ayúdenlo a escapar de la obsesión que tiene nuestra cultura de comparar, de competir y de nunca sentir que son lo “suficientemente” buenos.

En ese respecto, supongo que sobra decir que el hablar de manera negativa muchas veces resulta del pensar negativamente, incluso de nosotros mismos. Vemos nuestras propias faltas; hablamos, o por lo menos pensamos, en tono de crítica de nosotros mismos, y al poco tiempo, es así como vemos a todos y a todo; somos incapaces de ver las cosas buenas de la vida, como la luz del sol, las rosas o la promesa de esperanza o de felicidad. Al poco tiempo, tanto nosotros, como los que nos rodean, somos desdichados.

Me gusta lo que el élder Orson F. Whitney dijo en una ocasión: “El espíritu del Evangelio es optimista; confía en Dios y ve el lado positivo de las cosas. El espíritu contrario o pesimista arrastra a los hombres y los aleja de Dios, ve el lado oscuro, murmura, se queja y es lento para obedecer”6. Debemos honrar la declaración del Salvador de “[tener] ánimo”7. (¡De hecho, me da la impresión de que tal vez seamos más culpables de quebrantar ese mandamiento que casi cualquier otro!) Hablen con esperanza; hablen de un modo alentador, incluso acerca de ustedes mismos. Traten de no quejarse ni de gemir incesantemente. Como alguien dijo: “Incluso en la era de oro de la civilización, indudablemente alguien se quejó de que todo se veía muy amarillo”.

A veces he pensado que el haber estado atado con cuerdas y el haber sido golpeado con varas debe de haber sido más tolerable para Nefi que oír las constantes murmuraciones de Lamán y Lemuel8. De seguro ha de haber dicho, por lo menos una vez: “Péguenme una vez más; todavía los oigo”. Sí, la vida tiene sus dificultades y, sí, hay que enfrentarse a cosas negativas, pero por favor acepten una de las máximas del élder Holland: Toda desgracia, por más terrible que sea, empeora con nuestras quejas.

Pablo lo expresó con franqueza, pero con mucha esperanza, al decirnos a todos: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino [sólo] la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios…

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia…

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”9.

En su profundamente conmovedor testimonio final, Nefi nos exhorta a “[seguir] al Hijo [de Dios] con íntegro propósito de corazón”, prometiendo que “después de… [haber] recibido el bautismo de fuego y del Espíritu Santo… [podréis] hablar con una nueva lengua, sí, con la lengua de ángeles… ¿Y cómo podríais hablar con lengua de ángeles sino por el Espíritu Santo? Los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo; por lo que declaran las palabras de Cristo…”10. Verdaderamente Cristo fue y es “el Verbo”, según Juan el Amado11, lleno de gracia y de verdad, lleno de misericordia y de compasión.

Por tanto, hermanos y hermanas, en esta larga y eterna empresa de ser más como nuestro Salvador, ruego que tratemos de ser ahora hombres y mujeres “perfectos” por lo menos de esta manera: al no ofender en palabra, o dicho de manera más positiva, al hablar con una nueva lengua, la lengua de ángeles. Nuestras palabras, así como nuestras acciones, deben estar llenas de fe y esperanza y caridad, los tres grandes principios cristianos que el mundo necesita tan desesperadamente hoy día. Con palabras como esas, pronunciadas bajo la influencia del Espíritu, se pueden secar lágrimas, sanar corazones; se pueden edificar vidas, restituir la esperanza y hacer prevalecer la confianza. Ruego que mis palabras, incluso en cuanto a este difícil tema, les den ánimo y no desaliento; que oigan en mi voz que les amo, porque así es; y lo que es más importante, por favor, sepan que su Padre Celestial les ama, así como Su Hijo Unigénito. Cuando Ellos les hablen, y lo harán, no será en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino que será con un silbo apacible y delicado, una voz tierna y bondadosa12; será con la lengua de ángeles. Que nos regocijemos en la idea de que cuando decimos cosas edificantes y alentadoras al menor de éstos, nuestros hermanos y hermanas y a los pequeños, se las decimos a Dios13. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas
1. Lectures on Faith, 1985, págs. 72–73; cursiva agregada.

2. D. y C. 63:64.

3. Eclesiástico 28:17. “Dios Habla Hoy— La Biblia de Estudio”, Estados Unidos de América, Sociedades Bíblicas Unidas, 1998.

4. Santiago 3:2–10; cursiva agregada.

5. Mateo 15:11.

6. En Conference Report, abril de 1917, pág. 43.

7. Véase Mateo 14:27; Marcos 6:50; Juan 16:33.

8. Véase 1 Nefi 3:28–31; 18:11–15.

9. Efesios 4:29–32.

10. 2 Nefi 31:13–14; 32:2–3.

11. Juan 1:1.

12. Véase 1 Reyes 19:11–12.

13. Véase Mateo 25:40.
 

lunes, 16 de agosto de 2010

Lista de Papas en la tradición Católica



1. Peter, d. 64-67.
2. Linus, 67-76?
3. Anacletus, 77-78.
4. Clement I, 88-97.
5. Evaristus, 97-105.
6. Alexander I, 105-15.
7. Sixtus I, 115-25?
8. Telesphorus, 125-36.
9. Hyginus, 136-40?
10. Pius I, 140-55?
11. Anicetus, 155-66?
12. Soter, 166-75?
13. Eleutherus, 175-89?
14. Victor I, 189-99?
15. Zephyrinus 199-217.
16. Calixtus I, 217-22.
17. Urban I, 222-30.
18. Pontian, 230-35.
19. Anterus, 235-36.
20. Fabian, 236-50.
21. Cornelius, 251-53.
22. Lucius, 253-54.
23. Stephen I, 254-57.
24. Sixtus II, 257-58.
25. Dionysius, 260-68.
26. Felix I, 269-74.
27. Eutychian, 275-83.
28. Caius, 283-96.
29. Marcellius, 296-304.
—. Vacancy, 3 yrs., 7 mos.
30. Marcellus I, 308-09.
31. Eusebius, 309-10?
32. Miltiades, 311-14.
33. Sylvester I, 314-35.
34. Marcus, 336.
35. Julius I, 337-52.
36. Liberius, 352-66.
37. Damasus I, 366-84.
38. Siricius, 384-99.
39. Anastasius I, 399-401.
40. Innocent I, 401-17.
41. Zosimus, 417-18.
42. Boniface I, 418-22.
43. Celestine, 422-32.
44. Sixtus III, 432-40.
45. Leo I, 440-61.
46. Hilarius, 461-68.
47. Simplicius, 468-83.
48. Felix III (II), 483-92.
49. Gelasius I, 492-96.
50. Anastasius II, 496-98.
51. Symmachus, 498-514.
52. Hormisdas, 514-23.
53. John I, 523-26.
54. Felix IV (III), 526-30.
55. Boniface II, 530-32.
56. John II, 533-35.
57. Agapetus I, 535-36.
58. Silverius, 536-37.
59. Vigilius, 537-55.
60. Pelagius I, 556-61.
61. John III, 561-74.
62. Benedict I, 575-79.
63. Pelagius II, 579-90.
64. Gregory I, 590-604.
65. Sabinianus, 604-06.
66. Boniface III, 607.
67. Boniface IV, 608-15.
68. Adeodatus I, 615-18.
69. Boniface V, 619-25.
70. Honorius I, 625-38.
71. Severinus, 640.
72. John IV, 640-42.
73. Theodore I. 642-49.
74. Martin I, 649-53.
75. Eugene I, 655-57.
76. Vitalian, 657-72.
77. Adeodatus II, 672-76.
78. Donus, 676-78.
79. Agathon, 678-81.
80. Leo II, 682-83.
81. Benedict II, 684-85.
82. John V, 685-86.
83. Conon, 686-87.
84. Sergius I, 687-701.
85. John VI, 701-05.
86. John VII, 705-07.
87. Sisinnius, 70—20 days.
88. Constantine, 708-15.
89. Gregory II, 715-31.
90. Gregory III, 731-41.
91. Zacharias, 741-52.
92. Stephen II, 752—3 days.
—. (never consecrated).
93. Stephen III (II), 752-57.
94. Paul I, 757-67.
95. Stephen IV (III), 768-72.
96. Adrian I, 772-95.
97. Leo III, 795-816.
98. Stephen V (IV), 816-17.
99. Paschal I, 817-24.
100. Eugene II, 824-27.
101. Valentine, 827—1 mo.
102. Gregory IV, 827-44.
103. Sergius II, 844-47.
104. Leo IV, 847-55.
105. Benedict III, 855-58.
106. Nicholas I, 858-67.
107. Adrian II, 867-72.
108. John VIII, 872-82.
109. Marinus I, 882-84.
110. Adrian III, 884-85.
111. Stephen VI (V), 885-91.
112. Formosus, 891-96.
113. Boniface VI, 896—15 days.
114. Stephen VII (VI), 896-97.
115. Romanus, 897.
116. Theodore II, 897—20 days.
117. John IX, 898-900.
118. Benedict IV, 900-03.
119. Leo V, 903—2 mos.
120. Sergius III, 904-11.
121. Anastasius III, 911-13.
122. Lando, 913-14.
123. John X, 914-28.
124. Leo VI, 928.
125. Stephen VIII (VII), 928-31.
126. John XI, 931-35.
127. Leo VII, 936-39.
128. Stephen IX (VIII), 939-42.
129. Marinus II, 942-46.
130. Agapetus II, 946-55.
131. John XII, 955-64.
132. Leo VIII, 963-64.
(Overlap period).
133. Benedict V, 964—1 mo.
134. John XIII, 965-72.
135. Benedict VI, 973-74.
136. Benedict VII, 974-83.
137. John XIV, 983-84.
138. John XV, 985-96.
139. Gregory V, 996-99.
140. Sylvester II, 999-1003.
141. John XVII, 1003—4 mos.
142. John XVIII, 1004-09.
143. Sergius IV, 1009-12.
144. Benedict VIII, 1012-24.
145. John XIX, 1024-32.
146. Benedict IX, 1032-44 (fled).
147. Sylvester III, 1045—1 mo
148. Gregory VI, 1045-46.
149. Clement II, 1046-47.
150. Damasus II, 1048—23 days.
151. Leo IX, 1049-54.
152. Victor II, 1055-57.
153. Stephen X (IX), 1057-58.
154. Nicholas II, 1059-61.
155. Alexander II, 1061-73.
156. Gregory VII, 1073-85.
157. Victor III, 1086-87.
158. Urban II, 1088-99.
159. Paschal II, 1099-1118.
160. Gelasius II, 1118-19.
161. Calixtus II, 1119-24.
162. Honorius II, 1124-30.
163. Innocent II, 1130-43.
164. Clestine II, 1143-44.
165. Lucius II, 1144-45.
166. Eugene III, 1145-53.
167. Anastasius IV, 1153-54.
168. Adrian IV, 1154-59.
169. Alexander II, 1159-81.
170. Lucius III, 1181-85.
171. Urban III, 1185-87.
172. Gregory VIII, 1187—2mos.
173. Clement III, 1187-91.
174. Celestine III, 1191-98.
175. Innocent III, 1198-1216.
176. Honorius III, 1216-27.
177. Gregory IX, 1227-41.
178. Celestine IV, 1241—17 days.
179. Innocent IV, 1243-54.
180. Alexander IV, 1254-61.
181. Urban IV, 1261-64.
182. Clement IV, 1265-68.
183. Gregory X, 1271-76.
184. Innocent V, 1276.
185. Adrian V, 1276—1 mo.
186. John XXI, 1276-77.
187. Nicholas III, 1277-80.
188. Martin IV, 1281-85.
189. Honorius IV, 1285-87.
190. Nicholas IV, 1288-92.
191. Celestine V, 1294—5 mos.
192. Boniface VIII, 1294-1303.
193. Benedict XI, 1303-04.
194. Clement V, 1305-14.
(Avignon Papacy).
—. Vacancy, 2 yrs., 3 mos.
195. John XXII, 1316-34.
(Avignon Papacy).
—. Nicholas V, 1328-30. (anti-pope).
196. Benedict XII, 1334-42.
(Avignon Papacy).
197. Clement VI, 1342-52.
(Avignon Papacy).
198. Innocent VI, 1352-62.
(Avignon Papacy).
199. Urban V, 1362-70.
(Avignon Papacy).
200. Gregory XI, 1370-78.
(Avignon Papacy).
201. Urban VI, 1378-89.
(Pope back in Rome.)
—. Clement VII, 1378-94.
(anti-pope in Avignon).
202. Boniface IX, 1389-1404.
—. Benedict XIII, 1394-1417.
(anti-pope in Avignon).
203. Innocent VII, 1404—06
204. Gregory XII, 1406-15.
—. Alexander V, 1409-10.
(anti-pope in Pisa).
—. John XXIII, 1410-15.
(anti-pope in Pisa).
205. Martin V, 1417-31.
206. Eugene IV, 1431-47.
—. Felix V, 1439-49.
(Last of the anti-popes).
207. Nicholas V, 1447-55.
208. Calixtus III, 1455-58.
209. Pius II, 1458-64.
210. Paul II, 1464-71.
211. Sixtus IV, 1471-84.
212. Innocent VIII, 1484-92.
213. Alexander VI, 1492-1503.
214. Pius III, 1503—26 days.
215. Julius II, 1503-13.
216. Leo X, 1513-21.
217. Adrian VI, 1522-23.
218. Clement VII, 1523-34.
219. Paul III, 1534-49.
220. Julius III, 1550-55.
221. Marcellus II, 1555—22 days.
222. Paul IV, 1555-59.
223. Pius IV, 1559-65.
224. Pius V, 1565-72.
225. Gregory III, 1572-85.
226. Sixtus V, 1585-90.
227. Urban VII, 1590—13 days.
228. Gregory XIV, 1590-91.
229. Innocent IX, 1591—2 mos.
230. Clement VIII, 1592-1605.
231. Leo XI, 1605—27 days.
232. Paul V, 1605-21.
233. Gregory XV, 1621-23.
234. Urban VIII, 1623-44.
235. Innocent X, 1644-55.
236. Alexander VII, 1655-67.
237. Clement IX, 1667-69.
238. Clement X, 1670-76.
239. Innocent XI, 1676-89.
240. Alexander VII, 1689-91.
241. Innocent XII, 1691-1700.
242. Clement XI, 1700-21.
243. Innocent XIII, 1721-24.
244. Benedict XIII, 1724-30.
245. Clement XII, 1730-40.
246. Benedict XIV, 1740-58.
247. Clement XIII, 1758-69.
248. Clement XIV, 1769-74.
249. Pius VI, 1775-99.
250. Pius VII, 1800-23.
251. Leo XII, 1823-29.
252. Pius VIII, 1829-30.
253. Gregory XVI, 1831-46.
254. Pius IX, 1846-78.
255. Leo XIII, 1878-1903.
256. Pius X, 1903-14.
257. Benedict XV, 1914-22.
258. Pius XI, 1922-39.
259. Pius XII, 1939-58.
260. John XXIII, 1958-63.
261. Paul VI, 1963-78.
262. John Paul I, 1978.
263. John Paul II, 1978—present.

If John XX could be accounted for, there would be 264 popes.



(A. Burt Horsley, Peter and the Popes [Provo: BYU Religious Studies Center, 1989], 145.)

sábado, 14 de agosto de 2010

Omnipresencia



Dios es omnipresente es el Inherente, la Presencia que mora en toda inmensidad. "porque en él vivimos, y nos movemos, y somos." (Hechos 17:28.) 'Y él está sobre todas las cosas, y en todas las cosas, y por en medio de todas las cosas, y circunda todas las cosas; y todas las cosas son por él, y de él, si, Dios; para siempre jamás." (D. Y C. 88:41.)
En conexión con esta doctrina verdadera de la omnipresencia, el mundo sectario intenta justificar sus falsos credos que describen a la Deidad como una esencia vaga, etérea, inmaterial que llena todo el espacio y está presente en todas partes y en ninguna parte en particular. Por supuesto que Dios es un Ser personal a cuya imagen ha sido creado el hombre. (Gén. 1:26; 5:1; Moisés 2:26; 6:9), pero es también un Ser inherente,es decir que la luz que emana de Cristo llena todo el espacio. Esta luz "procede de la presencia de Dios para llenar la inmensidad del espacio, la luz que existe en todas las cosas, que da vida a todas las cosas, que es la ley por la cual se gobiernan todas las cosas, si, el poder de Dios que se sienta sobre su trono, que existe en el seno de la eternidad, que está en medio de todas las cosas." (D. Y C. 88:12-13.)

Dios es el Creador; el poder, luz, influencia y espíritu que emana de su persona para llenar .toda la inmensidad es una criatura de su creación. De esta manera Pablo, refiriéndose a los apóstatas dijo que "cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos." (Rom. 1:25.)

Bruce R McConkie

El Legado de Lehi: Las Siete Tribus




Jacob 1:13 "Se llamaban nefitas, jacobitas, josefitas, zoramitas, lamanitas, lemuelitas e ismaelitas. "

Hace varios años se observó que los descendientes de Lehi siempre se dividieron en siete tribus. Tres veces en el Libro de Mormón se mencionan estos siete, cada vez que en el mismo orden "nefitas, jacobitas, josefitas, zoramitas, lamanitas, lemuelitas e ismaelitas" (Jacob 1:13; 4 Nefi 1:38; Mormón 1: 8). Significativamente, estas referencias vienen de los primeros, así como los últimos períodos de la historia nefita, lo que indica la importancia y la persistencia del parentesco como un elemento básico en esta sociedad.  Ahora se ha descubierto que el origen de esta estructura social estable se remonta a las palabras de Lehi mismo.

Uno de los muchos legados perdurables de la última voluntad  y testamento de Lehi parece ser la organización de sus descendientes en siete tribus. Después de hablar con varios de sus hijos en conjunto (véase 2 Nefi 1:1-29), Lehi habló primero a Zoram (véase 2 Nefi 1:30-32), segundo a Jacob (véase 2 Nefi 2), tercero a José (véase 2 Nefi 3), cuarto a los hijos de Lamán (véase 2 Nefi 4:3-7), el quinto para los hijos de Lemuel (véase 2 Nefi 4:8-9), sexto a los hijos de Ismael (véase 2 Nefi 4 : 10), y el séptimo a Nefi y Sam juntos (véase 2 Nefi 4:11). Este parece ser el precedente que estableció el orden social y jurídico que se prolongó entre esta gente durante casi mil años. Los siete grupos reconocibles son exactamente las mismas que las que figuran en el Jacob 1:13, 4 Nefi 1:38, y Mormón 1:8.

Varias cosas interesantes se pueden decir sobre este acuerdo:

  1. La lista fue ampliamente utilizada. Por regla general, la mayoría de las personas mencionadas en el registro nefita pueden ser claramente identificados como pertenecientes a uno de estos siete grupos. Este es un elemento más sorprendente sostenido de manera casi imperceptible en todo el Libro de Mormón.
  2. La estructura fue duradera. A pesar de que las diferentes formas de gobierno pudieron aparecer y desaparecer de la historia nefita, el tejido subyacente de la familia en esta sociedad sigue siendo permanente. Incluso en los peores días de colapso político, todas las personas davía tenian "mucha familia", y la estructura tribal estaba presente para suplantar al gobierno que se derrumbó (véase 3 Nefi 7:2-4).
  3. El acuerdo también fue fundamental. Sólo la idea de que Lehi dio origen a esta organización tribal cómodamente puede explicar por qué se insistió tanto tiempo y fue reconocido tanto por los nefitas y los lamanitas. Esta es una evidencia de que las últimas palabras de Lehi a sus hijos  son consideradas constitucionalmente definitivas. Por lo tanto, hay jacobitas y Josefitas, pero nunca Samitas, en el Libro de Mormón.
  4. En muchos sentidos, Lehi está actuando aquí como Jacob de antaño. Tanto Jacob y Lehi pronunciaron su bendición a toda su "Casa"" la cual habían congregado alrededor de ellos poco antes de morir. El objetivo era organizar una familia de Dios en una nueva tierra de promisión (véase 2 Nefi 04:12; Génesis 49). Ambos organizaron sus descendientes en grupos tribales en la tradición patriarcal del antiguo Israel. La afirmación de que Lehi eligió ese papel patriarcal se ve corroborada por el hecho de que al final los nefitas recuerdan a Lehi como el "Padre Lehi". Como los israelitas hablar de Abraham como "Padre Abraham," así los nefitas, incluyendo Enos, Benjamín, Alma, Helamán, Nefi, y Mormón, Lehi uniformemente recordado como "nuestro padre Lehi" (Enós 1:25; Mosíah 1:4; 2:34; 09:09 Alma; 18:36; 36:22; 56:3; 8:22 Helamán; 3 Nefi 10:17). De hecho, Lehi es la única figura en la historia nefita llamado "nuestro padre", aparentemente en referencia a su posición en la cabeza de la sociedad nefita y la religión.
  5. La División de estas personas en tribus basadas en el parentesco tiene varias funciones religiosas, militares, políticos y legales. La tribu israelita de Leví fue dado deberes sacerdotales (ver Números 3:6), al igual que la familia de Jacob y su posteridad registros en el Libro de Mormón (véase 2 Nefi 2:3). Los ejércitos de Israel estaban contados de acuerdo a la tribu de (ver Números 1), al igual que la práctica nefita de numerar aliados como miembros de su grupo (véase 3 Nefi 2:13-14).la ley de la tierra también estaba fundamentalmente interrelacionado con la estructura tribal de la sociedad israelita. Las Tierras de la herencia no puedian ser vendidas permanentemente fuera de una tribu determinada, de acuerdo a una sentencia que data de Moisés (véase Números 36:7). 

Por lo tanto, la división séptuple de la gente fue una característica importante de la civilización nefita. Incluso podría haber establecido un modelo para otras organizaciones nefita. Después de todo, Alma establecio "siete iglesias en la tierra de Zarahemla" (Mosíah 25:23), y las tradiciones afirman que los antiguos mesoamericanos surgieron de siete "cuevas" o linajes. 


1.John L. Sorenson, An Ancient American Setting for the Book of Mormon (Salt Lake City: Deseret Book and F.A.R.M.S., 1985), 310-13.

2. Mentioned in ibid., 313, and Ross T. Christenson, "The Seven Lineages of Lehi,'' New Era 5 (1975): 50-51.



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domingo, 8 de agosto de 2010

Estatuillas Egipcias encontradas en El Salvador



A la luz del hecho de que Lehi y Nefi sabían egipcio y probablemente había viajado a la tierra del Nilo, ¿qué pensaría usted si los arqueólogos encontraran estatuillas egipcias antiguas en América Central? Al menos sería una prueba de los cruces oceánicos antiguos como el de Lehi, eran posibles.

Hace unos veinticinco años, Gareth W. Lowe, director de la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo de la Universidad Brigham Young, fotografio dos figuras situadas en una vitrina en el Museo Nacional "David J. Guzmán" en San Salvador, El Salvador, El envió copias a John Sorenson. 1 De acuerdo con el título de la vitrina donde se encontraban las figuras, las figuras fueron excavadas a tres metros de profundidad desde las playas del este de Acajutla, Sonsonate, El Salvador, en la costa del Pacífico cerca de la frontera entre Guatemala y El Salvador.

Ambas figuras pertenecen claramente a una clase de antiguas estatuillas funerarias egipcias conocidas como ushabti. Ambos están marcadas por  textos jeroglíficos egipcios: (A) un hombre  sostrniendo en las manos porciones del Libro de los Muertos que se refieren a los Infiernos y sus obstáculos, y (B) Osiris, el dios coronado y con barba de Muerte y Resurrección, con un cartucho real y su nombre en una columna vertical. Todos los egipcios buscaban en la muerte el poder identificarse con Osiris para que  también ellos puedan  ser resucitado como Osiris lo había sido. Más texto podria haber sido inscrito en la espalda de las figurillas, pero fotos detalladas son necesarias para un estudio más profundo.

Las figurillas ushabtiu eran populares durante la mayor parte de la historia egipcia, incluido el tiempo de Lehi y Nefi (la dinastía de Sais).No podemos estar seguros de donde aparecieron por primera vez las estatuillas ya que no fueron examinados en el lugar por los arqueólogos. Por lo menos sabemos que tales figuras, de madera, loza vidriada, piedra o metal fueron depositados en Egipto con los difuntos en sus tumbas con el fin de realizar un trabajo de baja categoría en su nombre en el "Eleusian". Al igual que con las dos figuras, que normalmente contiene los nombres de los fallecidos. Si bien el entusiasmo prematuro debe ser evitado, estas figuras pueden ser muy importantes.

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martes, 3 de agosto de 2010

Gente Blanca y Obscura en America Antigua

Bonampak El Templo de las Paredes Pintadas




Teotihuacan




Uaxactun




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lunes, 2 de agosto de 2010

¿Cuánto tiempo se tardo en traducir el Libro de Mormón?

Hechos que rodearon la traducción del Libro de Mormón


Fecha de Eventos

Fecha Eventos
Septiembre 1827 José  obtiene las planchas del ángel Moroni
Octubre 1827
Noviembre 1827
Diciembre 1827 José y Emma se mueven a Harmony, Pensilvania
Enero 1828 Jose traduce algunos de los caracteres
Febrero 1828 Martin Harris visitas profesor Charles Anthon, en Nueva York
Marzo 1828
12 Abril 1828
Mayo 1828
Junio 1828 Se traduce el libro de Lehi, Martin harris pierde las 116 paginas
Julio 1828 Jose viaja a Manchester NY
Agosto 1828
22 Septiembre 1828 Los interpretes y las planchas son re-obtenidos
Octubre 1828
Noviembre 1828
Diciembre 1828 David Withmer hace un viaje de negocios a Palmyra donde conoce a Oliver Cowdery
Enero 1829
Febrero 1829 Los padres de jose viajan de NY a Harmony
Marzo 1829 Se traducen algunas paginas
Abril 1829 Oliver Cowdery llega a Harmony
Mayo 1829 Traducción del libro de Mormón entre abril y Junio.
Junio 1829 Se termina la Traducción del Libro de Mormón
Julio 1829 E. B. Grandin y T. Weed rechazan imprimir el Libro de Mormón
Agosto 1829 E. B. Grandin y T. Weed aceptan imprimir el Libro de Mormón
Septiembre 1829
Octubre 1829
Noviembre 1829 La preparación para la impresion llega a alma 36
Diciembre 1829
Enero 1830
Febrero 1830
Marzo 1830 Impresion finalizada

La traduccion del Libro de Mormon se completo de Abril de 1829 a Julio 1829

En los dos meses a partir de 12 abril a 14 junio 1828, Martin Harris asistió a José Smith en la traducción de lo que se refiere en el prefacio de 1830 al Libro de Mormón como "El Libro de Lehi." 1 Durante ese tiempo, las 116 páginas de traducción manuscrito fueron escritos. Pero cuando esas 116 páginas, que Martín había prestado para mostrar a los miembros de su familia, se perdieron,  los intérpretes "le fueron quitados a José Smith y la traducción dejó temporalmente (julio de 1828; véase D. y C. 3).

Tras el regreso de los intérpretes "el 22 de septiembre de 1828, la traducción se reanudó y continuó de forma esporádica, con Emma en calidad de escribiente de José.En marzo de 1829, José recibió la orden de traducir "unas cuantas páginas más" y entonces "parar por un tiempo." Un examen del manuscrito original no muestra evidencia de escritura a mano de Emma, lo que indica que el trabajo de traducción que se hizo realidad fue muy poco durante este tiempo.

Hay diferentes teorías de donde inicio la traducción Oliver Cowdery en abril de 1829 pero bajo una u otra teoría, la traducción del Libro de Mormón tomo un lapso de no más de sesenta y cinco a setenta y cinco días totales probablemente implicados en la traducción del Libro de Mormón como lo tenemos ahora, para un promedio total de unas siete a ocho páginas por día, según un cálculo conservador. A este ritmo, sólo alrededor de una semana se podrían haber tomado para traducir todo 1 Nefi; un día y medio para el discurso del rey Benjamín.


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