El Tapiz de Jucutácato


Un tapiz fascinante está disponible para ser estudiado, el cual además de adaptarse a la norma antigua, a la vez puede ser una relación importante con la emigración Mulekita. El tapiz de Jucutácato fue pintado en el oeste de México, por un indígena tarascano, poco después de la Conquista Española. Probablemente de acuerdo con las tradiciones orales antiguas y suplementado pictográficamente.
El tapiz fue descubierto por Nicolás León, en 1877, en la Primera Exposición de Michoacán. Una mujer indígena, la jefa del pueblo de Jicalan, lo trajo. Era de fibra de algodón de tejido tosco midiendo 2.63 por 2.03 metros. El texto está escrito en Náhuatl con letra europea. El original, muy deteriorado, se encuentra en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en la ciudad de México. Una copia se exhibe en el Museo de Antropología en el salón de México Occidente.
El tapiz muestra a nueve hombres saliendo de una cueva y recibiendo una bola especial suspendida por tres cadenas. Los hombres cruzan una expansión de agua montados sobre nueve tortugas. Los dibujos indican una emigración a través de México conducida por un hombre vestido de una capa de colores, quien controlaba la bola especial. La emigración termina en Michoacán (al oeste en México) donde encuentran "un árbol de la vida". Allí celebran cultos de adoración, levantan construcciones y labran planchas de metal. Probablemente esto es el punto de partida para las siguientes generaciones. Se separan y se van en distintas direcciones. Algunos a buscar minas, mientras otros se establecen en Pátzcuaro, Michoacán como se muestra a la mitad del tapiz (León, 1903).
La escena del árbol de la vida


Acaso tendrá este tapiz algo que ver con el relato del Libro de Mormón? Superficialmente no lo tiene. La emigración por tierra se realizó en el año 1272 d.C (Chimalpahin, 1975:169). Sin embargo, el simbolismo del árbol (véase la pág. 160) ajusta a la norma antigua sugerida por Mullen La culminación de la tradición cultural parece mostrarse con instrucciones, arte, arquitectura y todo enlazado en la creencia del árbol de la vida. La gente parte para direcciones distintas desde el cuadrante del árbol de la vida, sugiriendo el traspaso del liderismo a nuevas generaciones. Esto da comienzo a un período de peregrinaciones guiadas por líderes acompañados de un dios (el Pájaro) y una bola especial. ¿No tendrán estos modelos de presentaciones alguna relación con aquellas relatadas en el Libio de Mormón? Tal relación no puede ser comprobada por lo pronto, pero hay suficientes similaridades para que sea razonable la relación entre ambos. Parece ser que este tapiz es una revalidación de tradiciones que brotan de la revoltura de las leyendas de los Nefitas y Mulekitas.
Un factor que sugiere la antigua relación es la propia escena del árbol de la vida, la cual representa una ciudad antigua llamada "Tamoanchan". Era conocida como el centro cultural y espiritual de las tribus de Mesoamérica pero era tan antigua que no hay un acuerdo de donde pudo haber estado localizada (Henning 1912). El tapiz representa Xicalán, Michoacán como si fuera Tamoanchan. Los profesores Planearte y Navarrete (1934) creían que el artista simplemente trataba de atribuir a su pueblo natal los honores antiguos de Tamoanchan.
Representación de la emigración a través del mar
La sección a mano derecha y arriba presenta el origen del grupo. Incluyendo la salida de una cueva, el encuentro con un mensajero quien les entrega la bola especial, un hombre montado en un animal, hombres montados en nueve tortugas haciéndose a tierra junto a una planta acuática grande, y luego comienzan su travesía de México. Aparentemente había más que un solo linaje involucrado en la emigración. Había nueve líderes principales, otro grupo andando abajo y ocho cabezas, ¿Que significan las varias cabezas y tipos de gente? No es claro, pero bien podría dar a entender que había múltiples linajes.
La cueva y del mar del este
El texto en Náhuatl describe la cueva. El profesor Corona Núñez interpretó el texto de la siguiente manera: ".. . la cueva es el vaso caído, hecho de piedra verde de donde el hombre fue moldeado de las cenizas . . ." Él sugiere que es un punto geográfico del otro lado del mar o un lugar mitológico. El famoso antropólogo Edward Seler indica que esa piedra verde es el mar del este (Seler, 1908). Estas interpretaciones son consistentes con una hipótesis, que el tapiz ilustra los orígenes culturales antiguos y una emigración a través del océano Atlántico (el mar del este).
La llegada a un lugar de muchas aguas
Corona Nuñez dice que "las nueve tortugas" pueden significar los líderes de tribus quienes vienen en barcos, los cuales son representados por tortugas" (véase también Rock, 1960). El americanista Planearte y Navarrete (1934) dijo: "La leyenda dice que los primeros colonizadores, Nonoalcanos, llegaron montados en tortugas, usando sus comparaciones como barcos". Sin más información sería prematuro sugerir que en realidad existieron los nueve barcos lo que se sugiere a través de esta representación.
Evidencia de una bola sagrada: ¿La tradición de Liahona?


Un evento muy significativo, ilustrado en el cuadrante primero, es la entrega al líder del grupo de una bola suspendida de una cadena. De acuerdo con el profesor Corona Núñez (mediante comunicación directa) el ave que está arriba de ellos representa a Dios, lo cual da énfasis a la importancia religiosa del evento. Esta bola muy especial desempeñó un papel importante en la emigración hacia el árbol de la vida. Algunos arqueólogos le han llamado un incensario, pero no parece estar abierto en la parte superior. El concepto de una bola sagrada no era único a los Indígenas Taráscanos. Los Quiche de Guatemala y los Cakchiquel en sus historias mencionan una bola sagrada o una piedra en relación con sus leyendas de emigración a través del mar. La gente Maya Quiche dejaron dos historias, escritas en su propio idioma, pero con alfabeto europeo, poco después de la conquista de Guatemala en el año 1524 d.C. Las traducciones llevan por títulos: "Titulo de los Señores de Tetonicapan" y "Popol Vuh, El Libro Sagrado Maya Quiche". Las dos historias son complementarias. La versión Totonicapana habla con respecto a cuatro grandes líderes que trajeron a su pueblo desde el otro lado del mar de Pa Tulán, Pa Civan. El líder predilecto era Balam Quitzé. Antes de la partida, el recibió un obsequio del Rey Nacxit. Se llamaba el Girón Gagal con lo cual, y a través de maneras milagrosas, logró guiar a su gente en la travesía del mar. El Girón Gagal, o el bulto atado, era el símbolo del poder y la majestad de los Quiche (Recinos, 1950: 216).
La sagrada reliquia se mantiene ligada a la memoria de los cuatro hombres que guiaron a sus antepasados a través del mar. "Ellos permanecieron aquí por un largo tiempo antes de que se murieran, siendo ya muy ancianos. Ellos eran llamados los jefes y los sacerdotes" (Recinos,1952: 140). Los Cakchiquel también tenían una piedra sagrada llamada "la piedra de obsidiana," la cual estaba asociada con su emigración legendaria a través del mar. Su leyenda afirma:  Vayan mis hijos e hijas y estas serán sus obligaciones y la obra que les damos para cumplir. De esta manera habla la piedra de obsidiana. Vayan donde vean montañas y valles. Oh! mis hijos sus semblantes se alegrarán. Estos son los obsequios que les daré, sus riquezas y su dominio sobre todo (Recinos, 1950: 52).
Estas leyendas y las representaciones de los tapices en cuanto a la bola especial asociados con la emigración a través del mar pueden tener origen común. Durante la emigración de los Nefitas su líder Lehi recibió un instrumento curioso.
Y ocurrió que al levantarse mi padre por la mañana, y al dirigirse a la entrada de la tienda, con gran asombro vio en el suelo una esfera de bronce fino, esmeradamente labrada: y en la esfera había dos agujas, una de las cuales marcaba el camino que debíamos seguir por el desierto (1Nefi, 16:10).
Este objeto llamado "la Liahona" fue llevado por los Nefitas al separarse de los Lamanitas, fue preservado como una reliquia sagrada y Alma hizo mención especial de esto cuando le dio los registros a su hijo, Helamán (Alma 37:38-45).
Hemos sugerido una relación entre la emigración que se muestra en el tapiz y la emigración Mulekita. Ellos bien pudieron haber tenido una Liahona. Sin embargo en el entretejido de los Nefitas y los Mulekitas es más probable que la tradición migratoria y especialmente la tradición de la bola sagrada proviniera de una síntesis de diversas tradiciones históricas
En el primer cuadrante del tapiz nos encontramos un evento religioso lo cual parece estar relacionado con las tradiciones antiguas de la bola sagrada, y el compás del Libro de Mormón o la tradición de la Liahona. Le sigue una travesía sobre el agua, de nuevo una tradición del Libro de Mormón. Sin embargo dichos documento deben ser examinados para poder entrelazar este tapiz con los Mulekitas.
David A. Palmer,En busca del Cerro de Cumorah
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